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Reflexiones y verdades aisladas. 2007

En esta ocasión me permito compartirles una serie de reflexiones que en forma aislada y en épocas diferentes de mi estadía aquí he escrito... Héctor Olvera
julho 5 2007

En esta ocasión me permito compartirles una serie de reflexiones que en forma aislada y en épocas diferentes de mi estadía aquí he escrito, éstas se remontan a mi entrada a la edad responsable, digamos desde mis veinte noviembres hasta la fecha, como ven abarcan treinta y cinco años, sin embargo en pequeñas frases contienen un inmenso significado que rescatan pequeños fragmentos provenientes de profundas reflexiones que, como dije, tuvieron lugar en mí en donde no hay tiempo, por ello guardan una semejanza con lo que ahora soy, de hecho lo que hoy soy es el resultado de lo que ayer fui, la única diferencia es que aquellas piezas aisladas del rompecabezas, pues no tenía pies, ni cabeza, adquieren a la distancia una bella y singular cadencia, vaya con ello mi deseo de dar de lo que tengo y sirva para aprender en cabeza ajena. Reciban con ellas mi amor y el gusto de vivir.

 

Héctor Olvera Etor o como diría mi Madre “Atorado” Julio del 2007.

 

Cuando el hombre en obediencia hace lo que debe y no lo que quiere y se deshace de lo suyo por fuerza debe entrar algo pues es siempre un todo, entra la fuerza Divina, pues cuando alguien no quiere nada para sí, tiene, sin esperarlo, algo de arriba para sí

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Cumplir con nuestro deber es dejar de lado el querer las cosas así o  asá, es como debe ser y uno tiene que aceptarlo olvidándose de sí mismo, es un completo desistimiento de lo tuyo.

 

Quien ha escapado del embrujo del mundo es aquel que no se perturba por nada, ni está atado a nada, ni tiene atada a sí la vanidad y el orgullo, no confía en lo que la mente atada a los sentidos le muestra,  tampoco cuida sólo lo suyo, sino comprende que él es uno con todos.

 

No desees ser tratado o tomado por alguien importante, mejor renuncia a ti mismo, a ese querer tener o no tener, no creas que si tuvieras dinero o no tuvieras, o si estuvieras acá o allá tu vida sería diferente, de cierto sé que si no renuncias primero a ti mismo a donde vayas llevarás contigo estorbos y discordias. Quienes buscan la paz en cosas exteriores, sean lugares, personas u obras, en la pobreza o riqueza, en la humillación o exaltación, nunca la encontrarán. Ésta vive en la paz interior, producto de haber renunciado a sí mismo, es decir, renunciar a hacer nuestra propia voluntad, de haber saldado el libro de cuentas de la vida, aceptando nuestra propia parte de culpa y dejando de culpar a los demás de nuestro estado actual, dejando de contar verdades a medias del camino y en su lugar volver la vista a sí mismo y con honestidad reconocer nuestras fallas, nuestra falta de voluntad para hacer en su momento lo que debemos, en su lugar se hace lo que se quiere, aquello que dicta nuestro egoísmo, ese querer salirse con la suya.

 

Reflexiones aisladas.

 

El egoísmo ciega al ser humano a tal grado que lo imposibilita para comprender que “tender la mano a alguien no es extenderte a ti mismo”. Él sólo piensa en su “derecho” a poseer y merecer.

 

Llegar a Ser tiene cierto mérito pues es el producto de un serio Trabajo sobre sí, pero el hombre tiende a olvidar aquello que demanda esfuerzos conscientes y voluntarios, por lo que el propósito se transforma  de Ser a seguir Siendo, mantenerse siendo es sin duda el verdadero propósito. Lo veo como aquello de saber que es bello existe el amor a primera vista, sin embargo lo que es extraordinario es que exista vivo el amor entre dos seres que se han mirado durante muchos años.

 

Veo las vidas de quienes se cuidan tanto de no cometer errores y pasar ante los demás como “bien portados” y se jactan de no haber experimentado el miedo, el dolor y la vergüenza, sin vida real, sé, bien que sé, jamás han corrido riesgos y nunca hablarán con certidumbre del Camino pues no han comenzado a caminar. Con toda su ignorancia soñarán que lo conocen.

 

El sistema de vida absorbe tanto al hombre que al involucrarse en “ganarse la vida” no se dan tiempo para vivirla y de pronto cincuenta y contando, los hijos, que no conocen, crecieron y se fueron, también la energía y la salud se han deteriorado y la carga de acciones pesando.

 

El amor que tiene su máxima expresión en dar y servir y lo vierten quienes han llegado a Ser y han experimentado el placer que tiene intrínseco se ven atrapados en la ignorancia de quienes ponen todo al mismo nivel, lo extraordinario y lo ordinario, pues el amor lo encadenan con contratos y el Trabajo lo ensucian con un precio y te miden tu amor y tu importancia por el signo de pesos que te avala y si no tienes mucho nada vales. Es absurda la absurdidad y fantasmogía del mundo actual.

 

Podrás hacer cuanto te propongas si por medio del Trabajo sobre sí llegas a Ser manso de espíritu. Ésta es la fuerza que eleva tus propósitos más allá de las estrellas. Tu propia paz interior es ese brillo en tus ojos, esa fuerza en tus actitudes, ese irresistible empuje de Voluntad que te posibilita a concretar tus ideas.

 

Quienes son mansos de espíritu, aquellos que están aquietados en sí mismos son luchadores natos, poseen fortaleza de espíritu, entusiasmo, constancia y coherencia. Sin esto el ser humano “sueña” con ser y sólo vive de pretextos y desviaciones.

 

Hacer nuestro deber es lo que debemos, dejando de lado lo que queremos, nos guste o no, más se requiere mucho temple para mantenerse ajeno a las tentaciones que hacen a lo que no somos pero creemos ser, sentirse bien.

 

Diré no es lo que vivimos lo que forja el destino, sino lo que interiormente, en el Alma, sentimos por lo que vivimos.

 

El grado del amor que brindamos depende del nivel de ser de cada uno. Quien es su propio amo, jamás da lo que siente esperando algo. Lo que se da debe ser sincero, sin intenciones escondidas, si no, no debe darse. Si después de dar amor a alguien, ese alguien se vuelve contra uno, es su propia decisión y responsabilidad, nunca la nuestra. Amar es el placer de servir y estar vivo.

 

El consejo debe saber darse a cada cual de acuerdo a su naturaleza, aquello que está bien fundamentado y sin afán de imponerse y libre de violencia, son conceptos que el ser humano acepta más fácil de lo que se cree. Los corazones son como las flores que se mantiene abiertas al rocío que cae con suavidad, pero se cierran ante la tormenta.

 

El acero y el hombre se forjan en el fuego, por ello veo los retos que nos presenta la vida, como el fuego que nos ayuda a conocer de qué estamos hechos y descubrimos facetas de nosotros mismos que desconocíamos, esto nos posibilita a saber qué hay más allá de lo establecido, quiero decir de lo “permitido” de lo que nos quieren dar permiso y muchos no arriesgan actuar sin permiso. Se cuidan tanto de “no hacer el mal” que rara vez realizan cosa alguna.

 

La amistad es un valioso tesoro que debemos aprender a valorar, porque es tan frágil como la fina porcelana, debemos manejarla con mucho cuidado, pues como aquellas finas piezas que se quiebran y aun y cuando se arreglen y las uniones casi no se noten nunca volverá a tener la belleza de antaño. Por ello debemos cuidar nuestra lengua y emociones y recordar lo bello de la amistad para que nos refrene de estallar y perdamos ese valioso tesoro.     

 

Continuando con mi soliloquio frente a mí se encuentra la soberbia del hombre. Ésta es tan grande que siempre espera que Dios se incline hacia él y le proporcione lo que considera que le falta, entre sus pedidos, mismos que veo como el sueño de los niños al escribir sus inocentes cartas a Santa Claus, en las piden sólo cosas materiales e innecesarias, el hombre pide dinero salud, amor, entre otras cosas y se olvida de su insignificante posición donde al estar gobernado por querer tener poder, riquezas y desear ser tomado en cuenta, buscando a costa de quien sea su propio beneficio. Esto lo imposibilita para comprender que para ser escuchado por Dios es él  el que tiene que esforzarse por evolucionar y subir, sin medios para llegar, y no Dios quien baje.

 

Veo el sueño del hombre como el lastre que nos impide ser más conscientes y objetivos. Este sueño radica en condicionamientos implantados desde afuera, donde se ha perdido el propósito de creer, hay situaciones, cuestiones y cosas que uno debe creer o suponer, como por ejemplo si me invita una persona a París para dictar una conferencia debo creer y suponer que el día fijado allí estará. Si por otro lado si por la llegada de un personaje “creemos” que la lluvia se alejó y el cielo se despejó porque Dios o la Virgen intervinieron, esto es sueño, mismo que se extiende en todos los ámbitos de la vida y nos hace “creer” que Dios no tiene otro quehacer más que estar pendiente de qué se le ofrece a fulanito o a zutanito, de esta manera deja el hombre de esforzarse y “cree” que todo se va a resolver sólo porque se lo pidió a Dios, así se detiene el desarrollo de nuestra propia conciencia y en lugar de vivir soñamos y el sueño se extiende a creer que determinado gobernante será quién nos saque del atolladero y se sigue buscando fuera de sí mismos la solución que radica en que si queremos un mañana diferente, nosotros mismos debemos de ser y actuar diferente.

 

El hombre culpa a los demás de sus fracasos, al justificarse es incapaz de ver la verdad de sí mismo y lo imposibilita para comprender que es él y no los demás el que debe cambiar.

 

El amor el hombre lo condiciona y en apariencia lo entrega sólo a aquellos que están de acuerdo con sus ideas y puntos de vista y condenan a los que no concuerdan con ellos. Por otro lado el perro ama sin esperar nada, se conforma con una caricia de su amo, sin diferenciar si éste es rico o pobre, lo ama por igual y su amor es tan auténtico que da todo, incluso su propia vida por su amo. El ser humano tiene mucho que aprender de los animales a los que desprecia por su misma soberbia.

 

Si me aseguraran que en mi actuar no me equivocaría, sé que no haría ninguna cosa importante, por ello arriesgue mi vida, sin miedo a cometer errores, éstos han sido la base de lo que soy. ¿y ahora cómo me encuentro? Conmigo mismo y en paz, el odio y el egoísmo, eso, eso he dejado atrás.

 

 




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